Nahuel Cardozo Basteiro, miembro de La Casa Invisible (Málaga): “Sigue haciendo mucha falta que los hombres trabajemos en pro de conseguir una sociedad cada vez más feminista”

Con motivo de la huelga feminista del pasado 8 de marzo, un grupo de miembros de La Casa Invisible de Málaga organizó una asamblea de hombres con el fin de promover y organizar los servicios de atención de la casa y cuidado de las mujeres durante la jornada de huelga.

La Invisible es un hermoso edificio municipal abandonado, convertido desde 2007 en centro social y cultural de gestión ciudadana. Desde entonces, es un espacio para la autoorganización social, la experimentación cultural, la formación, la creación, la gestión y la participación vecinal.

A este llamamiento acudieron algunos miembros de uno de los grupos de hombres de Ahige-Málaga entre los que se encontraba Nahuel Cardozo Basteiro.

¿En qué consistió la asamblea de hombres previa al 8-M?

La asamblea, que se realizó una semana antes del 8-M, sirvió por un lado para conocernos entre todos los que teníamos intención de formar parte del punto de avituallamiento que se iba a organizar en La Invisible y, por otro lado, para organizar cómo se iba a realizar esa jornada de apoyo. Los compañeros que formaban parte activa de La Casa nos contaron cómo se había hecho el año anterior, que fue el primero, y también nos explicaron qué se buscaba con la acción.

Una vez entendida la dinámica de lo que se iba a realizar, cada uno de los que estábamos expusimos cuál era nuestra disponibilidad tanto para el día previo, en el que se iba a hacer una limpieza de los espacios que se iban a utilizar y la compra de comida necesaria, así como para el viernes 8 de marzo. También cada uno comentó, una vez divididos los grupos en limpieza, compra, barra, cocina, comunicación y ludoteca, en cuál de ellos tenía más interés en colaborar. Y así, de esa manera, se formaron los distintos grupos de trabajo que luego funcionarían el 8-M, aunque de alguna manera todos estuvimos un poco en todo.

También se miró, con los compañeros que coordinaban cada uno de ellos, qué material se necesitaban por si había que comprar algo o se contaba en La Invisible con cosas que se podían aprovechar, como en el caso de la ludoteca.

Además se definió cuál iba a ser el horario de apertura y de cierre de La Casa el 8-M, así como la organización para la limpieza de todos los espacios el día previo a la huelga. Se habló también, por supuesto, de la importancia de no solo colaborar con las huelguistas allí en La Invisible, sino también cada uno de nosotros con nuestras amigas, parejas, hermanas y madres.

¿Qué objetivos perseguía la acción de hombres el día de la huelga?

El objetivo era que La Invisible funcionase como punto de avituallamiento y de encuentro para huelguistas durante toda la jornada del 8-M. También que fuese un espacio de cuidados de niñas y niños, lo que permitía que otros compañeros padres pudiesen venir con sus hijos/as y también que las compañeras madres que no tuviesen con quien dejarlos, pudiesen hacerlo ahí y así ejercer su derecho a huelga. El otro objetivo fue que nosotros como hombres formásemos parte del día de huelga de una manera activa, apoyando a nuestras compañeras estando para todo lo que ellas pudiesen necesitar.

¿Cómo es la Casa Invisible y que necesidades había que cubrir?

La Casa Invisible es un espacio muy especial e importante para la ciudad de Málaga. Es un lugar que permite el intercambio a nivel artístico, político y social. Siempre está abierto a toda persona que esté interesada en ir a disfrutar de su patio con amigos y amigas, así como de todas las actividades que allí se organizan. Es un sitio de referencia a muchos niveles, pero sobre todo en la lucha social y feminista de la ciudad; y, por eso, los compañeros que forman parte de La Casa, teniendo en cuenta lo hablado con las compañeras del Bloque Feminista, decidieron que era un buen lugar de encuentro para ese día de lucha tan necesario.

Las necesidades que había que cubrir eran todas las que estaban relacionadas con los cuidados. Los grupos que se realizaron estaban destinados a ofrecer el servicio de todas las comidas del día así como de bebida de manera gratuita a las compañeras, ofrecer un espacio para niños y niñas donde pudiesen jugar, pintar o lo que quisiesen, y estar abiertos a recibir a cualquier persona que necesitase descansar, compartir y/o entrar en contacto con todo lo que estaba pasando. Aunque había un grupo de comunicación, se habló de la importancia de que fuesen las compañeras las que diesen la información respecto a la huelga y las actividades organizadas al resto de mujeres que se acercaban a La Casa. Nuestros compañeros lo que sí hacían era explicar a las personas que venían que el punto de avituallamiento estaba destinado para las compañeras, e invitaban a todos los hombres que venían a que se animasen a colaborar con las actividades que estábamos realizando.

¿Cuáles fueron los sectores de servicio en los que colaborasteis?

El día anterior hicimos una limpieza a fondo de cada una de las zonas que se iban a utilizar el 8-M, especialmente la cocina y el espacio destinado a la ludoteca. Ya el día de la huelga llegamos muy temprano a La Casa para organizar todo y tenerlo preparado para cuando llegasen las compañeras.

Los sectores en los que colaboramos fueron los que tenían relación con los grupos que habíamos organizado en la asamblea previa: cocina, barra, limpieza, ludoteca y compra. Al ser una huelga de consumo se intentó comprar todo lo necesario el día anterior para evitar comprar el 8-M.

Lo que hicimos durante toda la jornada fue preparar el desayuno, el almuerzo y la cena, servir bebidas en la barra a partir del mediodía, estar con los niños y niñas que había, así como montar un espacio para que pudiesen comer y a la tarde darles merienda, estar pendientes de la limpieza de los espacios en general y de los baños en particular, ir a comprar algunas cosas que fueron haciendo falta y sobre todo estar ahí en actividad para hacer o resolver cualquier cosa que fuese necesaria.

¿Qué respuesta hubo entre los hombres convocados?

Entre los hombres que participamos en la asamblea previa hubo muy buena respuesta. La verdad es que se creó un grupo de trabajo muy bueno que funcionó de manera fluida y sencilla durante toda la jornada. Cada uno pudo formar parte en la medida de sus posibilidades. Pero todos los que estuvimos ahí ese día no paramos de hacer cosas durante toda la jornada y también intentamos ir dándonos descansos entre nosotros, siempre y cuando se pudiese, para así ir recuperando energía. Creo que hubo una buena organización en todos los grupos y, a pesar de que había momentos en los que había un desborde de trabajo, supimos ir sacando todo adelante con muy buen resultado. Sobre todo me gustaría destacar la actitud de todos los compañeros que formaron parte de la actividad, porque en todo momento fue muy positiva, muy colaborativa y muy cuidadora, tanto hacia las compañeras como entre nosotros mismos.

Por poner un “pero”, diría que faltó haber hecho un llamamiento mayor hacia otros hombres para que supiesen que se iba a hacer esa actividad y que podían venir a formar parte de ella junto a nosotros. Pero eso lo achaco al tiempo con el que se organizó todo, lo que no permitió hacer una buena difusión. Creo que es algo para aprender para el año que viene.

¿Hubo alguna consigna especial para los colaboradores?

La consigna era estar allí, formar parte y sobre todo estar para todo lo que hiciese falta. Sí que se habló, en la asamblea previa, de tener clara la importancia de estar con actitud positiva y dinámica que permitiese que todo fluyese de la mejor manera posible. También se especificó que, en caso de cualquier tipo de conflicto o situación incómoda, directamente lo comunicásemos a los compañeros de comunicación que forman parte activa de La Casa y ellos se encargarían de solucionarla. Pero, por lo demás, lo único que había era muchas ganas de estar allí, de apoyar a las compañeras y de que todo saliese de la mejor manera posible para que se convirtiese en una jornada histórica.

¿Qué sensaciones te produjo participar en la acción de apoyo?

Para mí fue muy especial participar en la acción. Creo que sigue haciendo mucha falta que los hombres nos juntemos y trabajemos codo con codo en pro de conseguir una sociedad cada vez más feminista, cosa que llevan muchos años haciendo las mujeres. Tener la posibilidad de estar ahí ese día trabajando a mí me generó mucha ilusión por ver a otros muchos hombres comprometidos con esta misma idea. También compartir con las compañeras esa jornada de lucha fue bonito. Todas las personas somos finalmente las que conformamos la sociedad y, cuanta más colaboración y apoyo haya entre nosotras, pienso que conseguiremos construir algo mucho más bonito de lo que ya se ha conseguido hasta ahora. Yo me sentí arropando y arropado al mismo tiempo, sentí que ese día La Casa Invisible era el sitio donde quería y tenía que estar, que era necesario ayudar a todo lo que estaba pasando ahí y que no solo un día al año tenemos que ir todas a una, sino cada uno de los días en los que siga habiendo desigualdad, abusos, maltrato, asesinatos. Y la verdad es que cada vez que tengo la posibilidad de compartir mis inquietudes respecto a esto con otros hombres a mí me llena de ilusión, porque creo que vamos creando y creciendo en un camino muy positivo y necesario. Así que, aunque me fui agotado a casa después de la jornada tan intensa, me fui lleno de alegría y esperanza por ver lo que ahí se había creado.

¿Cómo valoras tu experiencia?

De manera muy positiva. Me sentí muy a gusto compartiendo con todos los compañeros. Creo que la manera de organizarnos hizo que todo funcionase de manera correcta a pesar de los momentos de agobio por el gran número de personas que venían a La Casa. Fue una experiencia agotadora porque estuvimos allí muchas horas y sin parar de hacer cosas, pero también fue muy enriquecedora.

¿Ha habido alguna otra iniciativa tras el 8-M?

Sí, se propuso hacer una asamblea el 14 de marzo para poner en común cómo habíamos vivido cada uno la jornada del viernes 8, ver qué cosas no habían terminado de funcionar respecto a la organización y la información de la actividad, y ver qué se podía mejorar de cara al año que viene. También se decidió crear un grupo que se reúne cada 2 semanas en el que se pretende trabajar desde 4 frentes: apoyo logístico al movimiento feminista durante todo el año, reflexión en perspectiva feminista, organizar actividades para que la cuestión de los hombres esté en la “agenda” social y cultural, y hacer quedadas de grupo para hacer cosas juntos de modo más informal.

Así entonces, desde ese día hay reunión los jueves a las 19:30 cada 2 semanas en La Casa Invisible para seguir manteniendo el grupo e ir haciendo todo ese trabajo de reflexión y de creación de un movimiento mayor de hombres desde una perspectiva feminista.