Asamblea general ordinaria 2014

El 28 y 29 de Junio celebramos nuestra Asamblea General Ordinaria, de carácter presencial, en Madrid, con una gran organización de la delegación territorial de AHIGE-Madrid, que recibió los agradecimientos y felicitaciones de todos los compañeros que asistieron, llegados de Canarias, Cantabria, Catalunya, Euskadi, Andalucía, País Valencià, Illes Balears, Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha, y del mismo Madrid.

En un momento de la asamblea, el sábado por la tarde, el compañero Antonio, de Madrid, nos propuso una dinámica que vino a ser como una fotofija de la organización: Nuestras percepciones, deseos, miedos y esperanzas quedaron retratadas en una gran cartulina desplegada en el suelo, en el centro del recinto. La cartulina estaba dividida en cuatro apartados: Fortalezas, Debilidades, Amenazas y Oportunidades.

Cada apartado tenía un color asignado que simbolizaba su contenido y los fuimos llenando de postits elaborados previamente por los compañeros divididos en grupos de reflexión. Nos parece muy interesante exponer este retrato de nosotros mismos, elaborado más desde la inteligencia emocional que desde la meramente pragmática. Intentamos recoger casi todo lo que expusimos en la cartulina, pero estamos seguros de que se nos escaparon algunas cosas debido a la rapidez del ejercicio. Pedimos disculpas por ello de antemano. Estaría bien que los compañeros que asistieron hicieran sus aportaciones de forma que el cuadro DAFO quedara completo. No obstante, tal como aparece, no deja de ser un buen instrumento de reflexión y ánimos para todos los hombres igualitarios que estamos en AHIGE. Estos fueron los resultados:

FORTALEZAS: Consideramos que la organización de AHIGE, después de catorce años de funcionamiento, es sólida. Combinamos el activismo y el trabajo personal (“lo personal es político”). Pusimos el acento en la cercanía personal (a pesar de las distancias, nos sentimos próximos y no sólo en el sentido bíblico), el sentimiento identitario (todos nos sentimos “uno” en la lucha por la igualdad) , los vínculos afectivos (se palpa el buen rollo entre nosotros), la construcción cooperativa (lo que hacemos es fruto del esfuerzo común), que derivan en una gran proyección social (los medios y las instituciones ya nos van teniendo en cuenta, saben de nuestra existencia), el crecimiento asociativo (que no es de escándalo, pero siempre es constante), la constancia en el activismo. Todo ello expresado a través de una democracia radical, una propuesta pertinente, la asunción de la crítica y una diversidad enriquecedora. Nuestra autoestima puede dormir tranquila, no ha lugar para la depresión a pesar de los tiempos que corren.

DEBILIDADES: Claro que quererse bien no significa caer en el narcisismo ilusorio. También sabemos de nuestras flaquezas y hablamos del aislamiento que produce la dispersión geográfica; sensación que se ve aumentada por carencias en la comunicación (por ejemplo, se apuntaron el desconocimiento de las campañas estatales, la ignorancia en la toma de decisiones –cómo se hace, quién lo hace, etc-, el que no estén claras las líneas de actuación para todos). Apuntamos dos cosas aparentemente contradictorias: por un lado, veímos como debilidad la expansión descontrolada de AHIGE y, por otro, también apuntábamos a la endogamia emocional. Hablamos de la escasez de recursos (sobre todo, ahora, con las subvenciones en el mínimo histórico), del “queme” del activismo (mejor hacer pocas cosas pero bien, con relajación y calma) y algunos apuntaron el poco énfasis que ponemos en la concienciación social. Hablamos de las dificultades para llegar a la juventud, propiciada por el sectorialismo (la mayoría somos profesionales de “letras” -trabajadores sociales, profesores, sociólogos, psicólogos, etc.-) y también por la poca diversidad interna en cuanto a la edad (la media de edad de la organización es alta) y la orientación sexual. Otra gran debilidad nuestra es el poco contacto que tenemos con las redes internacionales. Por último, hablamos de los miedos personales que también influyen en la organización. Es decir, que estamos bien pero nos sabemos vulnerables y por eso demandamos tanto cariño.

AMENAZAS: Comenzamos por lo obvio, las enormes resistencias que presenta el patriarcado y el machismo que se defienden como gato panza arriba y nos hace la tarea difícil. Aunque contamos con ello, no deja de ser necesaria su constatación. Además de la revolución interior pendiente que cada hombre llevamos dentro, esforzándonos día a día, por superar el machismo con el que fuimos socializados en nuestra infancia y adolescencia, nuestra principal actividad se centra en defendernos (al igual que las mujeres) de las consecuencias nefastas del patriarcado en forma de violencia de género. Resulta difícil pensar en otras alternativas cuando en el mundo son miles y miles de mujeres (y hombres) maltratadas y asesinadas de cualquier forma posible. Acabar con esta violencia que desgarra a la Humanidad es el primer paso para una sociedad libre, igualitaria y fraterna. Por supuesto también consideramos una amenaza la falta de recursos, teniendo en cuenta que dependen de la voluntad política e institucional hacia las políticas de género para hombres y que estos momentos, brillan por su ausencia. En este sentido también apuntamos la amenaza que supone depender tanto de las subvenciones, sobre todo ahora que el tema de la igualdad está en un segundo plano y además, hay un desmantelamiento general de las políticas sociales.

El hecho de nadar contracorriente hace que la percepción de los demás sea distorsionada y prejuiciosa, lo que no deja también de ser un obstáculo importante. Dimos la voz de alarma ante el hecho de que desde otras ideologías intenten instrumentalizarnos con falacias tan extendidas como esa sensación que tienen muchas personas de que ya no es necesario luchar por la igualdad, puesto que ya está conseguida en nuestra sociedad (lo mismo dicen de la libertad o de la democracia).

Por último, apuntamos como amenazas el creciente número de hombres víctimas del patriarcado y del capitalismo y también, la incomprensión que algunos grupos de mujeres feministas expresan hacia nosotros, incapaces de entender que podamos ser aliados en la consecución de objetivos comunes.

OPORTUNIDADES: Al final, cerramos el cuadro aportando ideas acerca de cómo seguir en el camino hacia un futuro que se revela plagado de oportunidades y de esperanzas. Hablamos de que las masculinidades diferentes, sus análisis y propuestas, es un tema emergente, que se encuentra en alza, tanto a nivel de medios de comunicación social como de estudios. Estamos comenzando a desbrozar el sendero. También consideramos fundamentales las relaciones con otros colectivos sociales y con las redes internacionales, lo que nos ha de permitir la expansión de propuestas y actividades. Resaltamos la importancia que tiene la identificación de las propias debilidades para no caer en el ego excesivo y paralizante. También la ilusión (en el buen sentido) que genera el poder participar en la organización gracias a los recursos técnicos y humanos que ponemos en juego, la formación continuada que se produce en las relaciones entre nosotros, donde unos aprendemos de otros y así vamos mejorando nuestra vida.

Pusimos el acento en continuar con una dinámica que no solo esté pendiente de los logros, sino de la calidad en la forma de lograrlos. Es decir, sabiendo combinar el acelerón activista de algunos momentos, con el parón relajante para reponer fuerzas. Todos somos necesarios, pero nadie es indispensable. La tarea es a largo plazo y hay que saber dosificar los esfuerzos. Y para terminar quisimos expresar la satisfacción que nos produce el hecho de que los hombres feministas seamos cada vez más visibles.

En fin, rellenamos una cartulina con elementos suficientes para invitar a la reflexión, a la propuesta y a seguir caminando hacia una Itaca, todavía lejana, pero que tiene la ventaja de que es el propio camino el que produce placeres y compensaciones que convierten en deseable el mero andar por él.

 

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